En medio de la euforia del punk, Paul McCartney se arriesgó con un single con tintes casi folklóricos y se convirtió en el más exitoso de la historia de UK hasta ese momento.


Después del lanzamiento de su sencillo con Wings en 1977 «Mull of Kintyre» se convirtió en el sencillo con más ventas en la historia de éxitos británicos, y así permaneció hasta 1984

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En 1977, un nuevo fenómeno musical se expandió como reguero de pólvora por toda Gran Bretaña, el punk rock. Con los Sex Pistols como punta de lanza, y con otros conjuntos como Buzzcocks, The Stranglers, The Clash o The Damned, los jóvenes británicos comenzaron a manifestar su nihilismo y pesimismo ante una sociedad, que sentían, tenía poco que ofrecerles.

En ese contexto, los punks proclamaban como obsoleto al rock n’ roll como se conocía hasta ese momento y declaraban su movimiento como una especie de año 0 de la música. Algo así como “romper todo y empezar de nuevo”.

Así, bajo este panorama, Paul McCartney junto a su banda, Wings, se encontraba preparando el álbum que sucedería al exitoso Venus and Mars. En una primera fase, el grupo registró varias jam sessions en las Islas Vírgenes, de Estados Unidos, a bordo de un yate llamado el Fair Carol. Este se acondicionó como estudio de grabación, bajo la supervisión del ex ingeniero de grabación de los Beatles, Geoff Emerick.

Sin embargo, los problemas técnicos, los líos con las autoridades policiales debido al ruido y la molestia del patrón del barco donde viajaba el autor de “Get back” debido al olor a marihuana, hicieron que el plan se abortara.

Pero las dificultades estaban lejos de concluir. Jimmy McCulloch, guitarra solista de Wings renunció a la banda. Según cuenta Philip Norman en su libro Paul McCartney, la biografía, “la explosión punk, que lo había catalogado de ‘dinosaurio’ con solo veinticuatro años, lo había desestabilizado profundamente”.

Además, al guitarrista le molestaba tener que recluirse en la granja de Paul en Escocia para continuar grabando el disco. Este lugar era rústico, sencillo y no contaba con grandes comodidades, cosa que lo irritaba.

De este modo, McCulloch simplemente abandonó a Wings para volver a levantar a su grupo, The Small Faces.

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Ante este panorama, las sesiones del disco se estancaron, pero Paul no paró de componer. Así, el guitarrista Denny Laine, quien alojaba en la granja junto al resto del grupo mientras se definía qué hacer, fue testigo del nacimiento de una nueva canción. “Denny Laine había adquirido la costumbre de caminar hasta la granja de High Park cada mañana para desayunar con los McCartney. Un día, cuando Denny llegó, Paul ya había sacado una guitarra y estaba rasgueando el estribillo de una canción que, según dijo, le rondaba la mente desde un par de años atrás”, cuenta Norman en su texto.

Este tema era justamente “Mull of Kintyre”, un sentido homenaje a la península de Kyntre, en Escocia, donde se ubicaba la granja de Paul. Específicamente, se encontraba en el Mull, la punta más meridional de la mencionada zona.

En entrevista con el sitio The big issue, Paul cuenta que “escribí la canción cuando me di cuenta de que no se estaban escribiendo nuevas canciones escocesas”.

Laine, entrevistado al respecto por la BBC, indicó: “Paul dijo que estaba intentando escribir una canción escocesa, pero no estaba seguro de cómo se sentiría la gente al respecto, un inglés que canta una canción escocesa”.

Una canción en homenaje a un paisaje escocés no podía quedar completa sin acompañamiento de gaitas, el tradicional instrumento musical de ese país. Así, el autor de “Hey Jude” recurrió a Tony Wilson, gaitero mayor del municipio local de Campbeltown, a quien consultó si podían acceder a grabar un arreglo. “Aquello tenía sus complicaciones, puesto que la notación pentatónica para las gaitas no tiene semejanza alguna con los acordes del rock y los gaiteros sostienen notas que los guitarristas doblan o interrumpen”, señala Norman.

La grabación se llevó a cabo en el estudio casero de la granja de Paul. A cargo estuvo Geoff Emerick, y los gaiteros llegaron ataviados con su traje tradicional. “Se grabó en exteriores, bajo el prolongado crepúsculo, con Paul haciendo entrar a los gaiteros después de la tercera estrofa”, se indica en el volumen de Norman

En entrevista con la BBC, Paul contó: “Dije que no beberíamos nada antes de la sesión porque podría salir horriblemente mal. Tomaremos cuando tengamos la toma”.

El gaitero John Lang, entrevistado para la mencionada biografía, relata: “Lo grabamos en la primera toma. Cuando terminamos, Paul apareció con una carretilla llena de latas de cerveza y todos lo festejamos hasta el anochecer”.

Ian McKerral, otro de los gaiteros que participaron, contó en BBC que “hicimos una puesta a punto de diez a quince minutos y luego grabamos”.

3.

El single se lanzó dos semanas después del estreno del Never mind the bollocks, el primer y único disco de Sex Pistols que simplemente estaba arrasando en los charts, al igual que el resto del movimiento punk. No parecía el minuto más auspicioso para promocionar un sencillo con tintes casi folklóricos. “Hasta el último momento, Paul tuvo reparos en mandar un vals sobre el paisaje escocés a ese ambiente, en lugar de ‘algo violento, rápido y fuerte’”. Lo hizo sobre todo a instancias de los gaiteros de Campbeltown, quienes le aseguraron que lo comprarían escoceses nostálgicos de todo el mundo”, cuenta Philip Norman en su relato.

Sin embargo, resultó un éxito. Se fue inmediatamente al número 1 en Reino Unido, donde se mantuvo 9 semanas. Logró vender más de 2 millones de copias y se convirtió en el single más exitoso de la historia del país hasta ese momento (paradójicamente, destronó a “She loves you”, de The Beatles).

De este modo, y tal como lo predijeron los gaiteros, “Mull of Kintyre” resultó siendo una apuesta exitosa y uno de los clásicos de la carrera de McCartney post Beatles. Las sesiones que se grabaron en alta mar finalmente se editaron al año siguiente como un elepé bajo el nombre de London Town, el cual tuvo una tibia recepción.

Extraído de CULTO

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